Cuando Dios habla y susurra tu nombre

Abatida hasta el polvo está mi alma;
Vivifícame según tu palabra.
Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.
Salmos 119:25,28 (Reina-Valera 1960)

 

Hay un solo remedio para esos momentos tan afligidos.
Consiste en más que simples letras. Más que tinta grabada en papel.

Son dichos que tiene el poder de cambiar tu vida. Palabras que tiene la fuerza de sostener tu alma. Al leerlos té retroalimentas. Al reflexionar en ellos, tu perspectiva ante la vida cambia.

 

Son momentos cuando Dios habla y susurra tu nombre. Momentos cuando tu alma necesita escuchar Su timbre apacible hablando a tu alma turbada. Sonido que resalta ante un ruido abrumador trayéndote paz y calma. Eco que retumba recordándote quién esta a tu lado. Momentos, cuando es tan dulce, escuchar la voz de quien te ama.

 

 

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