Al instante

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Jesús se acerca y nos pregunta antes de hacer algo en nuestra vida, él no hará nada en contra de nuestra voluntad, y si yo quiero ver algo productivo en mi vida, tengo que inclinar mi voluntad al interés de él.  

 había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

Juan 5:1-8 (Reina-Valera 1960) 

En otra ocasión alguien le habían preguntado: Si quieres, puedes sanarme. En lo cual Jesús respondió: Quiero, se sano. Y es aquí donde podemos ver cuál es su interés.

En la repuesta del enfermo junto al estanque ante la pregunta de Jesús de sí quería ser sanado, es tal vez aquí donde encontramos las repuestas de muchos de nosotros ante un estado similar. Excusas como: [He querido pero no tengo los recursos]. [Quién me puede dar un empuje]. [He tratado pero sin resultados] o esta última, [ya alguien más me ha ganado].

Y es aquí donde nos encontramos muchos de nosotros rodeados de complejos que nos limitan.

Problemas con la pornografía o la sexualidad nos tiene sepultados ante todo plan de Dios y por momentos pareciera que todo esta por los suelos, a un nivel por debajo de los demás.

La frialdad espiritual nos congela hasta los huesos, y no solo nuestra vida devocional, sino también el impulso para poder vivirlá a (full).

Sabemos bien que la necesidad no mueve la mano de Dios.
Pero entonces, ¿Qué fue lo que movió a Jesús para sanarlo?

Creo que lo encontramos en el verso 7, tal como nos lo narra la versión internacional:

cuando trato de hacerlo 

Y es basada a esta respuesta que Jesús le da nuevas instrucciones: 

—Levántate, recoge tu camilla y anda —.
Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. 

Dios es Dios de oportunidades. Y hoy él quiere darte una. Y él sabe cuanto has intentado salir de ese estado que te encuentras, y hoy, te acerca la mejor oferta para salir de allí. 

La mejor excusa, sin duda fue lo he intentado anteriormente. Todos lo hemos intentado de alguna manera y hemos obtenido el mismo resultado, sin embargo, ante Jesús todo cambia. Él intentarlo una vez más requiere de dos cosas puntuales: Fe en su palabra y esfuerzo.

¿En qué momento fue sanado? ¿Cuándo se le enderezaron sus pies?  Jesús le dio tres instrucciones concretas que fueron: Levántate, toma tu lecho y anda.  

El tomar su lecho y andar fue el resultado de su Fe en lo que Jesús le dijo y su esfuerzo en levantarse. El levantarse requiere activar lo que a otros han perdido. Y el levantarse fue el resultado de poder volver a su estado de invalides para levantar su lecho he irse andando a casa. 

Hay un momento, hay un instante en la agenda de Dios que está marcando: ! Hoy es el día !.

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