Una cosa es: ir a la iglesia, y otra, ir hacer la iglesia.
Y pareciera un juego de sintaxis pero en realidad tiene una gran diferencia en su función.
Me encanta leer este pasaje del libro de los Hechos. Tiene todos los elementos necesarios para cumplir con una misión. Todos los que estaban en la iglesia de Antioquía estaban siendo adiestrados, capacitados, oraban, ayunaban y también, recibían su llamado. Y lo sorpréndete para unos y necesario para otros es que al final, también eran DESPEDIDOS: para que fueran a cumplir la gran comisión.
Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.
Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
Hechos 13:1-3 (Reina-Valera 1960)






