
Bueno, un fin de semana más que salimos a las calles de Houston en busca de aquellos obreros de la undécima hora. En esta ocasión, pudimos llegar a dos puntos (esquinas) de contacto, y ver de cerca aquellos rostros cansados de la vida, desesperanzados y agotados. Muchos de ellos con marcas y cicatrices en el alma y en sus mentes, y la rutina apoyada en sus hombros que los hunden cada día más.
También nos encontramos, con una gran diferencia abismal de edad, otro grupo de rostros. Éstos aún no llevan tantas cicatrices o experiencias, son más bien, los principiantes o aprendices, los novatos del grupo. En sus ojos puedes ver que están llenos de expectativas ante la vida, buscando por la oportunidad de sus vidas.
Creemos que para ambos, hay una repuesta que brinda esperanza, y lo que hacemos, es solo proveerles esa respuesta.
Devocional de hoy 01.19.08
[ De oficio a oficio ]
El oficio de carpintero ofrecía más tranquilidad, que el oficio de Salvador.Tenia varias opciones: una mesa de trabajo de un carpintero, o una muerte en cruz como Salvador. El sudor que procedía de una jornada agotadora de trabajo, o estar colgado horas a la intemperie del calor del día. Los martillazos por accidente en una mano, o dos clavos traspasados en ambas manos. O esto último, lo pesado de una caja de herramientas, o el gran peso de una cruz con nuestros pecados.
En cualquier momento, después de su arresto, pudo haber desistido. Pudo haber tomado su caja de herramienta, e irse a casa. Pero no lo hizo. ¿La razón? Porque sabia que el oficio de carpintero no te rescataría del pecado. En cambio, el amor del Salvador muriendo por ti, sí lo haría.
Cada paso que daba con ese madero, en cada instante, en todo momento, le rodeaba un pensamiento en su cabeza. No era el querer eludir la cruz o la agonía que sentía, mucho menos, volver a la carpintería. El pensamiento que le rodeaba y le motivaba a terminar su trabajo, era tu imagen y la mía, ambos rescatados. Por algo él escogió ese oficio, el de Salvador. Y la única razón, éramos nosotros.
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.Juan 15:13 (RV 1960)
Etiquetas: cultura, evangelismo contemporaneo, Evangelización, iglesia, innovación, mejora, misión 3:16, práctica, Reforma
Enero 19, 2008 a las 1:01 pm |
Yo tomo esa misión par ami Cd. y creo ke va a suceder algo ke cambiará a mi Estado y aun másssss
Enero 19, 2008 a las 5:56 pm |
Son deseos compartidos Miriam.
En el video de la banda mexicana Ciudad lypton, Edgar Lira cita esta frase:
“Si con una canción, pudiera al mundo cambiar, la cantaría hasta que cambie todo el mundo”
Aunque considero que lo nuestro no es cantar,(somos pésimos) por lo menos tarareamos la canción,, jajaja
Bendiciones.
Enero 26, 2008 a las 11:28 am |
[...] progreso, Reforma, renovación, Revolución, revuelta, transformación Hoy, después de hacer misión 3:16, recordé el pasaje que leía ayer en el libro de los Hechos, y que en lo personal, revoluciono [...]
Junio 7, 2009 a las 12:48 pm |
Somos llamados a amarle! y hemos sido hechos a imagen y semejanza de nuestro Señor y Padre! hemos sido tambien llamados a ser santos y perfectos como Él lo fué! Solos no podemos pero en Cristo todo los planes que el tiene con nuestra vida… ya fueron hechos! porque nuestro Dios es el Dios que ve las cosas que no son como si fuesen.
Gracias por este mensaje! me inspira a dejar la tranquilidad de la comodidad y vivir como un Loco por Jesús! esto no es de una sola decisión sino de cada día!
amemos lo que Él ama!!
Dios los bendiga