
Si queremos marcar la historia tenemos que tener una causa por qué pelear. Y esa causa muchas veces es reformar lo establecido que poco a poco fue perdiendo utilidad y eficacia. La reforma es simplemente cambiar algo para innovarlo y mejorarlo, y otras veces es arreglar, corregir y enmendar lo disfuncional.
Todos nosotros hemos visto hogares destruidos, jóvenes deambulando sin destino, e hijos alejados de sus padres (aún que estos vivan en el mismo techo). También hemos visto el legalismo y la falta de liderato por doquier y el descuido e inadvertencia ministerial por el otro lado.
Creo firmemente que es necesario el levantamiento de una nueva escuela (sin aires de súper héroe) pero que fomente vidas comprometidas a la preparación y capacitación de los jóvenes de hoy día. Para el surgimiento de una nueva generación de oponentes al sistema actual, contestatarios de la religión y revolucionarios que apueste por un cambio social.
Héroes ocultos que emergen para un cambio de cultura significativo en nuestra ciudad. Reformadores y revolucionarios que marcan diferencias y tendencias favorables a nuestros jóvenes. Creo en los nuevos lideres que están dispuestos de afectar de manera eficiente a nuestra juventud.
Por esa razón no me puedo conformar. Soy Hijo, esposo, padre y amigo. Y sé que no hay transformación sin antes un renuevo de mente. Por eso busco continuamente la mejoría en mi persona y de los que me rodean para que podamos contribuir a nuestra generación algo de relevancia y valor.
La revolución, tiene causa y nombre.
Comencemos a escribir nuestro nombre. [ ]
Etiquetas: cambio, comunidad, corrección, cultura, iglesia, innovación, levantamiento, mejora, modificación, mutación, progreso, Reforma, renovación, Revolución, revuelta, transformación
Enero 27, 2008 a las 12:11 pm |
[...] ellos: los “files a la circuncisión” (estos aún siguen subsistiendo), y estos otros, los revolucionarios. Estos últimos, no perdían un momento o un espacio para dar esperanza y vida a quiénes se [...]